inici

caravanaxiringo-08Puedes reservar tu bono ayuda a la caravana clickando aquí

Caravana Festiclown y Esperanzah!

Nos proponemos llegar hasta Melilla, la frontera Sur, para organizar un Festiclown – Esperanzah! contra las políticas migratorias europeas y en favor de la libre circulación de personas.

Organizado por Pallasos en Rebeldía y el Festival Esperanzah! contamos con el apoyo de otros festivales (Clownia, Canet Rock, Barnasants) y de colectivos (Stop Mare Mortum, Proactiva Open Arms, Coro Safari, Mujeres Sabias de San Cosme, la Fundación Cívica Esperanzah o Mujeres Rumbo a Gaza) unidos bajo el nombre “cultura en causa”.

Este proyecto es la suma de experiencias del Festiclown en las ediciones realizadas en Palestina, en las comunidades indígenas de Brasil y México, y en las favelas de Colombia y Brasil. Será la tercera edición del Festiclown este año y la octava de su historia. Y en esta ocasión se le suma la experiencia del festival de música social más relevante del panorama catalán: el Esperanzah!

Pallasos en rebeldía pilota esta nave:

“El próximo 4 de octubre zarpará desde El Prat de Llobregat, sede de nuestra fiesta solidaria, una caravana llena de PALLASOS EN REBELDÍA acompañados por los músicos con causa de TXARANGO . Esta vez el viento sur nos lleva hacia Melilla, donde las inhumanas políticas migratorias de la UE han levantado el enésimo muro de la vergüenza.

El norte depredador se blinda mientras continúa su saqueo. Lejos de reconocer a las víctimas de su propio expolio, se tapa los ojos y llena sus vallas de concertinas, realizando de modo clandestino devoluciones en caliente con una frialdad infame, haciendo todavía más sangriento su crimen. Un crimen muy antiguo llamado colonialismo.

En PALLASOS EN REBELDÍA no podemos ser ajenos a esta injusticia que, como las de Idomeni, Calais, Tindouf o Chiapas, nos toca las narices. Las narices de payaso, rojas, redondas como el mundo, esas narices que compro-metemos en el centro del conflicto, allí donde no nos llaman, allí donde nos importa.

Y Melilla nos importa. Por eso regresamos allí, por eso llevaremos nuestro soplo de Esperanzah! y ofreceremos un espectáculo musical y circense en apoyo a l@s refugiad@s y migrantes. La primera gala tendrá lugar el  martes día 4 de octubre, a las 20:00, en la Plaza Méndez Pelayo,  KANBAHIOTA, KANADAGAMA, PABLO MUÑOZ, JESÚS ARAGONÉS e IVÁN PRADO  (PALLASOS EN REBELDÍA). La música correrá a cargo de los enormes TXARANGO.

El miércoles 5, la Gala se trasladará al CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes). Para ese día también están previstas diversas acciones reivindicativas en la frontera y en la valla de la vergüenza.

Estamos encantados de echar a rodar esta utopía, mano a mano con el Esperanzah! Un festival que ha nacido para cambiar la vida de un barrio y ahora quiere cambiar el mundo.

La risa es nuestro ariete contra los muros de la vergüenza.”

Nadie es ilegal, solo el capital.

A desalambrar fronteras y corazones.

11,5 km de injusticia

Un total de unas 1.800 personas viven en los 15 campamentos que hay repartidos por varias montañas alrededor de Nador (Marruecos). La mayoría intentan llegar a España con patera. Otros -los que no disponen de dinero para pagar a las mafias- esperan en el monte Gurugú a la espera del mejor momento para saltar la valla.

La ciudad de Melilla está rodea por una valla que la blinda completamente de Marruecos. Hace 11,5 kilómetros de largo, tiene entre 6 y 7 metros de altura y, según el tramo, está compuesta por 2 o 3 líneas de valla. La que toca al lado marroquí es la más alta y tiene una inclinación de 15 grados para dificultar su escalada, además de una malla antiagarre. A esta enorme estructura de acero se le suman dos barreras más: un entramado de cables de 3 metros de altura y una última valla de 6 metros llena de alambre, cuchillas y mallas.

Aparte de estos obstáculos físicos, España se ha dotado de las últimas tecnologías para blindar, aún más, el territorio: una alarma que salta cuando alguien toca la parte de la valla que da a Marruecos, cámaras móviles situadas cada 20-25 metros de distancia y que se orientan automáticamente con un detector de movimiento cuando alguien se mueve cerca de la valla donde, además, se disparan unas sirenas y unas luces para señalar el punto. Entre las vallas también se ven unos tubos preparados para dispersar gas pimienta. Pero eso no es todo. Aquellas personas que consiguen saltar la valla se encuentran con helicópteros, torres de vigilancia y patrullas del GRS, especializadas en el control de masas.

Algunas voces dicen que hay personas que han llegado a saltar la valla en 1 minuto. Antes, habrán tenido que saltar, también, los obstáculos que el Estado español ha pactado con Marruecos: una doble alambrada de espino, un foso de 2 metros de profundidad por 4 de ancho y una pista de seguridad llena de agentes de las fuerzas auxiliares marroquíes.

Hoy 42 valientes personas originarias de Guinea Conakry y Mali lo han conseguido. Desde el 26 de junio no lo había conseguido nadie. Han saltado los impedimentos que el Estado español, con la complicidad de Marruecos, impone. Han saltado las barreras con ganchos de hierro en las manos, pies calzados con zapatos preparadas con clavos y, sobre todo, coraje. Ahora les queda saltar una última barrera, invisible: la mirada occidental que los sitúa en el escalón social más bajo de la Europa ‘civilizada. ¿Seremos capaces de derrumbar, juntas, esta última barrera?

#diesdefronterasud

https://youtu.be/Cx6COTb1k7g